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Carnaval por Lunara junto a nativos del Alcor.

Publicado en turdetania el 31 de Enero, 2008, 22:30 por ALIALCOR

Lunara, escucha, estos de abajo emplumados tuvieron la culpa de que nos guste el carnaval.Representa salir de la mesa/camilla, de almendros florecidos, de cereal creciendo y sobre todo de un agitar del alma que no veas.Aquí en el pueblo cada año va a más.

Sale en prensa y este año hemos decidido salir en el pasacalles e invitar a la familia , disfraces y buen humor para pasar la espera.En el pueblo cada vez más agrupaciones y por fin concurso.

Llega color a este año olímpico, rumores de asignación sobre 8 días, ....... ¡ Lunara !, queda un día menos para abrazarte, el carnaval es gracia y revolución.Por otro lado debes saber que a papa y mama le encantan los carnavales de Cadiz, no nos duelen prendas, allí son otra cosa.Hace dos milenios , seguramente a pocas leguas de donde escribo, en el escarpe del Alcor, en esta fase de las estaciones, el poder dominante (Roma) hacía fiestas de carnaval por estas lomas, Carmona encendía fuegos en el templo imperial, el frío que día a día desaparecía ayudaba, las fiestas del carnaval sirven y servían para agitar,animar( muy necesario en este momento de espera) y tomar aliento para el año.

Ali os saluta

Patio de Itálica. 1º Cuento hispalense para Lunara.

Publicado en turdetania el 13 de Mayo, 2007, 22:36 por ALIALCOR

  COLONIA AELIA AUGUSTA ITALICENSIUM.  EL PATIO DE ITALICA.

Guardo en mi camafeo esta imagen.Allì juguè,aprendì a guerrear con mis figuritas y caballeros.En su estanque nadè imaginando las luchas de Gades que tanto escuchè a mi padre relatar a los invitados.Entre sombras de rosales,adelfas y parrales fuí creciendo hasta que llegò el dìa de mi partida a la guarniciòn de Baelo,cerca de Gades,allì me convertieron en un guerrero màs.Nunca olvidé las tardes junto al triclinium,sobre ese patio.El olor de los dias de circo en las calles de la colonia.

Tras muchas millas de aventuras,saqueos,campaña tras campañafui olvidando este patio,encontrè eso sì otros aromas y murosdonde de cuando en cuando descansar pero en esos paises extraños y dominados pocas cosas me atraìan,asì que tras unavida entregada al senado y a sus conquistas ,decidì volver por ùltima vez a la casa de mis padres,junto al Baetis.Recorrì las estancias vacìas y cerradas.Era un dìa de principio de invierno,el gran rìo arrasaba el valle,Spalis,sobrevivìa gracias al antiguo muro de Cesar.Sòlo mi ciudad resplandecìa sobre las colinas,desde la cornisa se advertìan en el horizonte las murallas de Carmo, y la impresionante fortaleza de Ossex.El puerto amanecìa tranquilo sin actividad por el mal tiempo y el estado del rìo.Esa noche,en mi camarote,recuerdo como el bogar de la tripulaciòn y sus gritos de jùbilo por el cercano puerto impidieron el sueño de los pasajeros.Cuando pisè nuevamente tierra en el embarca-dero caìa una lluvia fina,pero serìa uno de esos dìas luminososdel gran valle.Me esperaba un carro que me acercò a casa.Le dije que querìa entrar por la puerta del anfiteatro y asì no tener que pasar por la puerta principal de la ciudad que a esas horas estaba cubiertadel humo de cientos de chimeneas y candelas.

Tras atravesar el cuerpo de guardia,saludè a viejos camaradas ya retirados en el cuerpo de guardia que estaban allì desayunando y a la espera de algùn trago o de iniciar algùn juego para matar el tiempo.Me comentaron que existìan malas noticias desde
Emèrita y la sublevaciòn de los astures.Continuè andando.Por los soportales de las casas se abrìan las tiendas,esclavos,munìcipes e indìgenas se mezclaban en las calles,saludè a la patrulla de mi calle y me acompañaron hasta la puerta.Cogì la llave y mirè el  emblema de mi familia en la puerta.Todo estaba tal como se quedò tras la muerte y sepelio de
mi padre.En señal de luto nadie habìa permanecido allì desde entonces.Sòlo ardìa una làmpara de aceite en el larario.Sè que debìa de mantenerla siempre encendida.
Me acerquè al patio del estanque.Habìa hojarasca y maleza pero aùn no estaban las plantas sin follaje.Me sentè en el borde ,pasè una mano
sobre el agua turbia y quieta.El sol enrojecìa màs las paredes,las macetas explotaban de humedad,desde la calle venìan gritos ofreciendo afilar,piezas de pan,frutas del tiempo y arreglos de tejados.Recuerdo que mirè al estanque y sobre su negro fondo
se reflejò la cara de un adolescente galo con casco,blandiendo una fina espada en ademàn de lucha.defendiendo su choza. La choza ardìa,tras ella un pequeño patio.Atravesè ese pequeño cuerpo con mi lanza que quedò sin vida sobre el estanque del patio.
Juré a los dioses nunca más coger la espada, desde entonces recorro el imperio,llegué a Itálica y decidí oler su trigo en verano, sentir aires de otoño y  descansar en la vega de la madre río.
Ali os saluta.
                  http://www.juntadeandalucia.es/cultura/museos/CAI/